La justicia electoral en opinión de Saúl López Noriega

La justicia electoral en opinión de Saúl López Noriega
9 agosto, 2016 Arturo Espinosa

La justicia electoral en opinión de Saúl López Noriega

9 agosto, 2016

designación TEPJF
  1. ¿Por qué son importantes las autoridades judiciales electorales?

Uno de los pilares del proceso de democratización del país fue otorgarles un papel clave a los jueces electorales. En buena medida por la desconfianza –el principal motor del diseño institucional democrático-, se consideró que los conflictos derivados de los procesos electorales no debían continuar definiéndose por los poderes ejecutivo y legislativo y, más bien, debían encargarse a la arena judicial. En este sentido, la relevancia de los jueces electorales reside en que, a partir de una serie de reglas y principios constitucionales que le dan forman al sistema electoral, son las autoridades responsables de definir la suerte de los conflictos electorales –y, en el caso de la Superior del TEPJF, de resolver éstos en última instancia.

  1. ¿Cuál debe ser el papel de los jueces electorales en una democracia como la de nuestro país?

En principio, y de manera muy puntual, consiste en resolver los conflictos electorales que se le van presentando. Sin embargo, la exigencia clave reside en la manera cómo resuelven éstos. En un país con una escasa tradición democrática y sin una narrativa constitucional respecto a las reglas electorales, el papel de los jueces electorales es precisamente construir estos aspectos cruciales para la consolidación de nuestra democracia a través de sus sentencias. En efecto, nuestro sistema electoral, más allá de las críticas que se puedan argüir respecto su diseño, está fundado en categorías –imparcialidad, certeza, equidad, etcétera- que deben tener un contenido a partir de una buena actuación judicial nutrida por un profundo conocimiento electoral y de creatividad constitucional.

  1. ¿Cuáles considera que fueron las contribuciones más grandes a la justicia electoral de la actual integración de la Sala Superior del TEPJF?

Al poco tiempo de que esta generación de magistrados de la Sala Superior del TEPJF entrara en funciones, se impulsó una de las reformas constitucionales electorales más ambiciosas y que, entre otros cambios, estableció un nuevo modelo de comunicación-político electoral. En este sentido, una de sus contribuciones más importantes fue hacer operable este modelo cuya característica fue que se diseñó a partir de objetivos pertinentes pero con una pésima instrumentalización para alcanzar tales propósitos. De tal manera que para alcanzar el legítimo fin de debilitar la influencia de los medios de comunicación y del dinero privado en la arena electoral se estableció un conjunto de reglas enteramente erróneas. Los magistrados, ante este escenario, hicieron funcional este modelo de comunicación. Esa sería su mayor contribución: hacer efectivo este modelo, aunque con ello –justo por su mal diseño- no cumpliese con el objetivo de desinflar el poder de los medios de comunicación, sobre todo aquel que giran en torno al mercado negro que existe entre éstos y la clase política.

  1. ¿Cuáles fueron los principales desaciertos de la saliente integración de la Sala Superior del TEPJF?

Más allá de la opinión que tengamos respecto el sentido de las decisiones que tomaron estos magistrados durante estos diez años, su principal desacierto fue el camino que tomaron para llegar a tales resoluciones. Es decir, su error clave fue que no cumplieron con su trabajo de tribunal constitucional especializado en materia electoral. Sus sentencias, en términos generales, se caracterizan por una débil argumentación, ausencia de una teoría constitucional que fungiese como brújula y dique auto-restrictivo de su actuación, lo cual resultó en una preocupante discrecionalidad jurisdiccional. Su principal falla, en este sentido, fue que durante estos años resolvieron la mayoría de sus casos más relevantes a partir de una metodología casuística, sin un esfuerzo por construir categorías constitucionales que pudiesen extrapolarse a otros asuntos. En breve: el problema de esta generación de magistrados fue haber resuelto los conflictos electorales del país a partir de un decisionismo judicial, con todo lo que esto implica en términos de falta de certeza jurídica y de crear condiciones idóneas para la corrupción.

Otro desacierto no menor fue la perniciosa ambición de trepar al cargo de ministro de la Suprema Corte de Justicia. Por supuesto, no tiene nada de malo que un funcionario público con su trabajo busque una mejor posición. Sin embargo, no hay que olvidar que estos magistrados calificaron la elección del presidente Peña Nieto y de los actuales Senadores, encargados de nombrar a los ministros de la Suprema Corte. A pesar de ello, y sin considerar el perverso incentivo que dejaría como precedente el hecho de que ellos calificaran la elección de quienes, a su vez, los impulsarían al cargo de ministro, no pocos de los todavía magistrados dedicaron buena parte de su tiempo a la cortesanía que implica conseguir este tipo de cargos públicos.

  1. ¿Cuáles deberían ser los objetivos de la justicia electoral en los próximos 10 años?

La siguiente generación de magistrados responsables de la última instancia de la justicia electoral debe tener como objetivo retomar la labor de tribunal constitucional. Entender que su trabajo no es casuístico, reconstruir una narrativa constitucional y argumentar a partir de ésta sus sentencias. Esto sin olvidar que deben entender que la Sala Superior no es un club social cuyos miembros –los magistrados- dedican la mayoría de su tiempo a eventos sociales. Son jueces no cortesanos. Por otra parte, urge reducir los gastos pomposos de los jueces electorales; mucho se ha hablado de los excesivos gastos de la Suprema Corte, valdría la pena que la opinión pública rascara apenas un poco en las partidas de egresos del TEPJF para que levantara aún más sus cejas. Por último, también es muy importante mejorar el diseño de sus sentencias y su estrategia de comunicación para difundir éstas.

  1. ¿Qué características o aspectos se deben privilegiar en la designación de las magistradas y magistrados?

En breve, pienso en las siguientes: conocimiento en la materia electoral y, sobre todo, constitucional; abogados que asuman el cargo de magistrado del TEPJF con un prestigio ya construido y no al revés: lleguen al puesto para apenas levantar uno; personajes no ajenos a parcialidades ideológicas pero sí sin filiaciones o conexiones partidistas.

 

Saúl López Noriega @slopeznoriega es profesor aosicado de la División de Estudios Jurídicos del CIDE.


El equipo del observatorio electoral realizó 6 preguntas a diferentes especialistas en temas de electorales y justicia, a efecto de conocer su opinión sobre la justicia electoral en México.

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